RACISMO Y MEDIO AMBIENTE

La degradación medioambiental pone en peligro al mundo entero. A pesar de ello, algunas poblaciones siguen siendo afectadas de manera más fuerte y rápida que otras. Estas poblaciones de primer impacto están a la cabecera de naciones (naciones que por un largo periodo de tiempo han sido blanco del colonialismo, el genocidio y el imperialismo, y en donde la mayoría de la población son también blanco del racismo) que han sido desvastadas por el colonialismo, el genocidio y el imperialismo por largos periodos de tiempo. Dichas naciones se ven más afectadas por la contaminación, los cambios climáticos entre otras degeneraciones ambientales. Ellas han sido el vertedero de toxinas y desechos del mundo entero, incluyendo los residuos que dejan las guerras. Por lo general, las personas que viven en estas naciones de primer impacto carecen de recursos para salir del peligro (en el mejor caso una solución temporal) o para adaptarse al daño que los cambios climáticos están causando.

Sostenibilidad  para todo tipo de vida en el Norte de Nigeria, limpieza de un jardín zoológico.

Las naciones globalmente dominantes, y más industrializadas (que han colonizado, oprimido y explotado la mano de obra y los recursos de otras naciones) son las mayores consumidoras de estos recursos. Estas naciones con mayor riqueza y poder son las que generan la mayor cantidad de emisión de carbón en la atmósfera y las que más han contaminado la Tierra. Claramente, son ellas las responsables de los crecientes desastres ambientales. Sin embargo, la mayoría de estas naciones se resisten a detener o modificar sus prácticas dañinas. También se niegan a financiar recursos para abordar y reparar el daño que sus políticas han infligido en las naciones de primer impacto-naciones que han contribuido mucho menos al cambio climático. Algunas personas de estas naciones dominantes siguen desconociendo y negando el impacto de esta crisis ambiental, y debaten su existencia.

 

Los diferentes puntos de vista y las voces de las personas de las naciones y comunidades de primer impacto han sido en gran medida marginadas o excluidas por los  movimientos ambientales que lideran a nivel mundial las naciones dominantes. El racismo y el clasicismo que hacen parte de los movimientos ambientales, entre otros grupos, hacen que estas organizaciones externas no sean bienvenidas entre las poblaciones directamente afectadas. (En los últimos años, las organizaciones del mundo ambiental han tratado de atender  la marginación y la exclusión de las poblaciones afectadas. Sin embargo, estos esfuerzos se desarrollan lentamente debido a la falta de liderazgo y claridad ante estas opresiones y los procesos de sanación individual necesarios).

 

En estas naciones de primer impacto, las mujeres soportan una carga más pesada debido a los extremos cambios climáticos. Sus comunidades son de forma particular más vulnerables. Dependen de los recursos naturales para su supervivencia y a menudo viven en lugares que carecen de la infraestructura necesaria para sostener adecuadamente sus vidas. La sequía, las inundaciones y las excesivas variaciones de la temperatura hacen que la vida de las mujeres sea extremadamente difícil para tratar de proporcionar alimentos, agua, y combustible a sus familias. También son ellas las principales responsables del cuidado de los niños y ancianos, otras dos poblaciones extremadamente vulnerables.  

 

Las mujeres tienen un pensamiento único y esencial que ofrecer en este momento crucial de la historia, un momento en el cual la humanidad está tomando decisiones sobre nuestro futuro en la Tierra. Las mujeres cumplen un papel de liderazgo a través de los movimientos ambientales. Pero el racismo y el sexismo, y la falta de respeto hacia el pensamiento de las  mujeres, aún no han sido erradicados. Estos obstáculos deben ser reconocidos y replanteados para que ellas puedan desempeñar un papel más completo.


 

Lo que la gente puede hacer para enfrentar la opresión y sus impactos 

 

Los que pertenecemos a naciones globalmente dominantes o a culturas mundialmente dominantes podemos contribuir de la siguiente forma:

 

  1. tomando conciencia sobre la historia que ha desencadenado  la destrucción del medio ambiente, del abuso y explotación de los recursos que han devastado a naciones y comunidades de primer impacto,

  2. aprendiendo sobre el efecto que los diversos tipos de contaminantes generan en el ambiente y los cambios climáticos tanto a nivel global como local,

  3. conociendo y apoyando el trabajo  ya realizado por culturas indígenas y movimientos que buscan la justicia y el equilibrio ambiental,

  4. insistir en que nuestros gobiernos tomen conciencia sobre el impacto que sus acciones pueden causar entre las naciones y comunidades vulnerables; y de los pocos recursos con los que estas naciones cuentan, 

  5. tratar de curar y restaurar las huellas emocionales que el racismo, el clasismo y otras opresiones han causado entre estas naciones y comunidades. Al igual que tener en cuenta la manera en que estas opresiones se dan y manifiestan dentro de las organizaciones ambientales y sociedad en general,

  6. alentar y apoyar a los diferentes lideres que estan a la cabeza de estas naciones y comunidades,

  7. cuestionar y modificar la estructura organizacional, políticas, procedimientos y  hábitos culturales de las organizaciones ambientales y todas las demás organizaciones que trabajan en pro de una sociedad justa y sostenible, de modo que sean más acogedoras e inclusivas.   

  8. crear alianzas con todos aquellos que trabajan para poner fin a la degradación del medio ambiente y a los cambios climáticos. 

 

Los que pertenecemos a las naciones y comunidades de primer impacto podemos contribuir de la siguiente forma:

 

  1. siendo conscientes de la historia que ha desencadenado la destrucción ambiental de estas naciones y comunidades (la nuestra y la de otros),

  2. promover políticas positivas dentro de estas comunidades y naciones,

  3. exigir asistencia y ayuda mundial, nacional y local con fin de reparar los daños sufridos dentro de estas comunidades y naciones,

  4. abordar y reconciliar los daños individualmente que el racismo, el clasismo y otras opresiones han generado,

  5. buscar la unidad dentro de nuestro propio grupo y con otros grupos de las comunidades y naciones oprimidas y explotadas,

  6. levantemos nuestras voces e insistamos en la inclusión plena y significativa de acción ambiental,

  7. tomar el liderazgo en todas partes, y

  8. construir alianzas con todos aquellos que trabajan para poner fin a la destrucción del medio ambiente y al cambio climático.

 

Cada persona y cada organización -tanto los que han sido puestos en el papel de opresores como los que están en el papel de oprimidos- necesitan hacer su propio trabajo de curación personal. Aquellos en el papel de oprimidos y aquellos en el papel de opresores a menudo necesitan reunirse por separado al principio para hacer este trabajo. Podemos unirnos cada vez más a medida que vamos reparando estos daños. Así podremos comunicarnos entre nosotros en busca de un programa de acción común.

 

Somos muchos, y  nuestros seguidores siguen aumentando rápidamente. Nosotros podremos lograr los cambios necesarios. Nuestro proceso de sanación personal es esencial para lograr estos objetivos.


Para más información sobre nuestro trabajo acerca del cuidado del medio ambiente, ver: www.rc.org/sustainingalllife.

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